Krzysztof Koehler

1963 – , Polonia

Trad. Ada Trzeciakowska

***

Con el rostro entre las manos,
con la cabeza hacia la luz,
reconciliado susurro
SÍ Sí Sí Sí: Amor,
en el rincón del vagón
de un tren que avanza entre las brumas del valle.

Iba a haber de todo: elevaciones
mofa y muerte.
No hubo nada.
Nada justo estaba sucediendo,
empezaba a correr,
como la oscuridad -cedía
mediante la luz-.

Hay solo un instante así
a lo largo del día:

La eternidad perdura justo de esta manera.

Fotografías de René Groebli; Michal Lukasiewicz; Masao Yamamoto

***

Z twarzą w dłoniach,
z głowa w stronę światła,
pogodzony i wyszeptujący
Tak Tak Tak Tak: Miłość,
w samym kącie wagonu
pociągu sunącego zamgloną doliną.

Wszystko miało być: wyniesienia
szyderstwo i śmierć.
Nie było nic.
Nic właśnie działo się,
rozpoczynało biec,
jak mrok – ustępowało
światłem.

Jest tylko jeden taki
moment w ciągu dnia:

Wieczność w taki właśnie sposób trwa.


Anne Sexton

Tłum. Ada Trzeciakowska

Buscadores del mal

Hemos nacido con buena estrella
lo que quiere decir con el pan bajo el brazo.
Tan nuevos y tersos como las uvas,
tan puros como un estanque en Alaska,
tan buenos como la vaina de judías verdes-
hemos nacido y con eso debería bastarnos,
con eso deberíamos ser capaces de seguir,
pero uno ha de aprender sobre el mal,
aprender qué es lo subhumano,
aprender cómo la sangre brota como un grito,
uno tiene que ver la noche antes
para percatarse del día,
uno tiene que prestar oído al animal en su interior,
uno tiene que caminar como un sonámbulo
por el borde del tejado,
uno tiene que arrojar alguna parte de su cuerpo
dentro de la boca del diablo.
Qué cosas más raras, dirías.
Y yo te respondería
tienes que morir un poco,
sujetar una caja de cerillas explotando en la mano,
ver a tu mejor amigo copiar tu examen,
visitar una reserva india y ver
sus plumas de plástico,
un sueño muerto.
Uno tiene que ser un prisionero, al menos una vez
para oír cómo gira la llave en sus tripas.
Una vez hecho
uno es libre para agarrarse a los árboles, a las piedras,
al cielo, a los pájaros que dan el sentido al aire.
Pero incluso en una cabina telefónica
el mal puede rezumar del auricular
y tenemos que taparlo con un colchón,
y luego arrancarlo con raíces
y enterrarlo,
enterrarlo.

Trad. José Luis Reina Palazón

Los rastreadores del mal

Hemos nacido con suerte
que es como decir con oro en la boca.
Tan frescos y lisos como una uva,
tan puros como una laguna en Alaska,
tan buenos como el tallo de una habichuela verde-
hemos nacido y esto debería bastar,
debemos ser capaces de sacar provecho de esto,
pero hay que saber acerca del mal,
saber lo que es subhumano,
saber cómo la sangre brota como un grito,
hay que ver la noche
antes de que se pueda comprender el día
hay que oír al animal en uno
hay que andar como un sonámbulo
en el caballete del tejado,
hay que echar un pedazo de su cuerpo
en la boca del diablo.
Extraño material, dices tú.
Pero yo digo
tienes que morir un poco,
saber cómo una caja de cerillas se enciende en tu mano,
ver cómo tu mejor amigo copia tu examen,
visitar una reserva de indios y ver
sus plumas de plástico,
el sueño muerto.
Hay que ser prisionero una vez para oír
el cerrojo entrar en sus armellas.
Después de todo esto
uno está libre para alcanzar los árboles, las piedras,
el cielo, los pájaros que hacen algo curioso con el aire.
Incluso en una cabina de teléfono
puede el mal gotear del auricular
y debemos cubrir eso con una cubierta,
y arrancarlo de sus raíces
y enterrarlo,
enterrarlo.

1. Merry Alpern Dirty Windows 2. Brassaï La estirga y la paloma 3. Gerhard Richter

Tłum. Maria Korusiewicz

Poszukiwacze zła 

Urodzeni z nas szczęściarze,
można powiedzieć spod dobrej gwiazdy.
Tak nowi i gładcy jak winogrona,
tak czyści jak staw na Alasce,
tak niewinni jak łodyżka zielonej fasoli –
urodziliśmy się i to powinno wystarczyć,
powinniśmy umieć to wykorzystać,
ale trzeba jeszcze poznać zło,
poznać to, co nieludzkie,
wiedzieć, jak tryska krew podobna do krzyku,
trzeba zobaczyć noc,
by rozpoznać dzień,
trzeba uważnie wsłuchać się w zwierzę, które jest w nas,
trzeba przejść jak lunatyk
po szczycie dachu,
trzeba rzucić jakąś część swego ciała
diabłu w paszczę.
Bzdury, powiesz.
Ale ja rzekłabym,
musisz trochę umrzeć,
poczuć, jak wybucha ci w ręku pudełko zapałek,
ujrzeć, jak najlepszy przyjaciel ściąga twój egzamin,
odwiedzić indiański rezerwat,
zobaczyć ich plastikowe pióra,
martwy sen.
Przynajmniej raz trzeba być więźniem, by słyszeć
zgrzyt zamka, co wkręca się w brzuch.
Po tym wszystkim można sobie sięgnąć po drzewa, kamienie,
niebo, po ptaki, co nadają sens powietrzu.
Ale nawet w budce telefonicznej
zło może wysączyć się ze słuchawki
i wtedy trzeba zakryć je materacem,
a potem wyrwać z korzeniami
i pogrzebać,
pogrzebać.

The Evil Seekers

We are born with luck
which is to say with gold in our mouth.
As new and smooth as a grape,
as pure as a pond in Alaska,
as good as the stem of a green bean-
we are born and that ought to be enough,
we ought to be able to carry on from that
but one must learn about evil,
learn what is subhuman,
learn how the blood pops out like a scream,
one must see the night
before one can realize the day,
one must listen hard to the animal within,
one must walk like a sleepwalker
on the edge of a roof,
one must throw some part of her body
into the devil’s mouth.
Odd stuff, you’d say.
But I’d say
you must die a little,
have a book of matches go off in your hand,
see your best friend copying your exam,
visit an Indian reservation and see
their plastic feathers,
the dead dream.
One must be a prisoner just once to hear
the lock twist into his gut.
After all that
one is free to grasp at the trees, the stones,
the sky, the birds that make sense out of air.
But even in a telephone booth
evil can seep out of the receiver
and we must cover it with a mattress,
and then tear it from its roots
and bury it,
bury it.