Eugenio Montejo

1938-2008, Venezuela

En el bosque

En el bosque, donde es pecado hablar, pasearse,
no poseer raíz, no tener ramas,
¿qué puede hacer un hombre?

La soledad no basta para engañar al viento,
de ningún brazo se construye una puerta,
la piel, las uñas nunca sirven
para un nido de pájaros.

Y el viento lo sabe.

En el bosque, quien no ha logrado ser un árbol,
solo puede llegar de parte del otoño
a pedir unas hojas,
mejor si lleva harapos de mendigo,
algún morral raído, un palo, un perro
y ninguna esperanza.
Verá como lo trata el viento,
cómo su ofrenda le llenará las manos.

Fotos propias. Aranjuez.

Tłum. Ada Trzeciakowska

w lesie

W lesie, gdzie grzechem jest rozmawiać, przechadzać się,
nie posiadać korzeni, nie mieć gałęzi,
co może robić człowiek?

Samotność nie wystarczy, by zwieść wiatr,
z ramion nie da się wystrugać drzwi,
paznokcie ani skóra nie nadają się
na ptasie gniazdo.

I wiatr to wie.

W lesie, ten, komu nie udało się być drzewem,
może przychodzić tylko z jesienią
by prosić o liście,
najlepiej w żebraczych łachmanach,
z postrzępioną sakwą, psem, kijem
i pozbawiony nadziei.
Zobaczy, jak potraktuje go wiatr,
jak jego dar napełni mu ręce.

Autor: Ada Trzeciakowska

Ada Trzeciakowska (Polonia, 1977). Hispanista, traductora y creadora audiovisual. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de Breslavia; Máster en Investigación avanzada en literatura española e hispanoamericana en la Universidad de Salamanca, donde prepara su tesis doctoral dedicada al ensayo fílmico, género que practica como artista. En sus montajes pretende colisionar las capas visuales y textuales para hacer que surjan los significados latentes, con el método al que recurre el ensayo audiovisual. Trabaja con poemas y prosa poética. En paralelo, es autora del blog de traducciones de poesía adalirica.wordpress.com. Colabora con el portal literario mexicano Ablucionistas.com, con filmotecas, escribe reseñas, participa y conduce encuentros literarios.

Un comentario en “Eugenio Montejo”

  1. Bellísimo. En Japón hay una expresión que se denomina Shirin Yoku que viene a ser «baño de bosque». Es una manera de pasear por bosque impregnandote de todo de él (sus olores, colores, sonidos, luces, sombras…). Este poema me lo ha recordado. Tu foto que lo acompaña también es muy bella. Saludos

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