Blanca Varela

1926-2009, Perú

Divertimento

Playa nocturna
donde el sol llega caminando sobre sus manos,
fresco, cabalgando como el viejo caballo de la plaza
todo de madera y rojo,
como un campanario sobre el mar y sus estatuas,
claros apóstoles con la boca abierta
y el paladar negro de tanto hablar con Dios
y de beberlo en la mañana
a verdes tragos,
sorprendiéndolo entre las gaviotas,
porque él es el pingüino macho de ojos salados
o la vieja tortuga
cuyo amor ilumina el bosque.

Y llega el sol
y el dolor en la playa es una mujer con barbas,
el esfuerzo pasado,
y no este piano en la arena
ni Mozart desnudo
como una niña arrebatada y libre
jugando al escondite con su sombra
y con la sombra de todos
y con la muerte
que se deshace en sonrisas en este falso jardín,
en el único día,
el inesperado,
el que cae como una manzana sobre la cabeza.

¡Voilà! Soy dulce, dice,
pero mañana romperemos el espejo,
robaremos al ladrón,
educaremos al demonio,
y el tiempo vuela,
y Mozart vuela
y no vuelve sino a oscuras
espectral y terrible
en asambleas de hombres tristes.

Escuchemos al caballo,
matemos al apóstol,
y amémonos sólo así,
con la boca abierta y tan jóvenes,
estudiando al pingüino,
muy lejos del tormento
y del cielo colosal e inflexible.

Trad. Ada Trzeciakowska

Divertimento

Nocna plaża
dokąd słońca dociera spacerując na rękach,
rześkie, podrygując jak stary koń z placyku
cały z drewna i czerwony,
jak dzwonnica nad morzem i jej posągi,
świetliści apostołowie o otwartych ustach
y czarnych podniebieniach od długich rozmów z Bogiem
i od spijania go o poranku
zielonymi łykami,
zaskoczywszy go wśród mew,
bo jest on pingwinem rodzaju męskiego o słonych oczach
lub starym żółwiem,
którego miłość rozświetla las.

I dociera słońce
i ból na plaży jest kobietą z brodą,
minionym wysiłkiem,
a nie tym pianinem na piasku
ani nagim Mozartem
jak dziewczynka rozgrzana i wolna
bawiąca się w chowanego ze swoim cieniem
i z cieniem wszystkich
i ze śmiercią
która rozdaje uśmiechy w tym sztucznym ogrodzie,
tego jedynego dnia,
niespodziewanego,
który spada na głowę jak jabłko.

Voilà! Jestem słodka, mówi,
ale jutro potłuczemy lustra,
okradniemy złodzieja,
wychowamy demona,
a czas frunie,
i Mozart frunie
i wraca dopiero po zmroku
podobny do widma i straszny
na zgromadzeniach ludzi smutnych.

Posłuchajmy konia,
zabijmy apostoła,
i miłujmy się tak,
z otwartymi ustami i tacy młodzi,
ucząc się pingwina,
daleko od burzy
i przepastnego i nieugiętego nieba.

Fotograma de Vientos de agosto de Gabriel Mascaro

Autor: Ada Trzeciakowska

Ada Trzeciakowska (Polonia, 1977). Hispanista, traductora y creadora audiovisual. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de Breslavia; Máster en Investigación avanzada en literatura española e hispanoamericana en la Universidad de Salamanca, donde prepara su tesis doctoral dedicada al ensayo fílmico, género que practica como artista. En sus montajes pretende colisionar las capas visuales y textuales para hacer que surjan los significados latentes, con el método al que recurre el ensayo audiovisual. Trabaja con poemas y prosa poética. En paralelo, es autora del blog de traducciones de poesía adalirica.wordpress.com. Colabora con el portal literario mexicano Ablucionistas.com, con filmotecas, escribe reseñas, participa y conduce encuentros literarios.

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