Isla Correyero

1957- , España

El cerezo.

13 de abril de 1996

Con su pijama azul de enfermo transparente, mi padre, desde su ventana, me señaló el cerezo florecido que vive en el jardín del hospital. Me dijo: «Qué pronto se mueren las flores en nuestra península».
Ahora, un año después, yo estoy bajo el cerezo que está tan blanco como la sentencia de su corazón. Antes de entrar a trabajar me pongo cada día bajo su blancura y él me ofrece la majestad de su sudario.
Sé que dentro de unos meses cada flor del frutal será una gota roja con el brillo y el punto de la muerte.
Cogerán las cerezas los taxistas y los celadores más ágiles.
Durarán sus frutos cuatro o cinco días, y también los pájaros hambrientos de Madrid vendrán a devorar lo que contemplo ahora con la lentitud de una pena incesante.
Desde aquel incalculable día de la tristeza, no he podido atravesar el lugar del cerezo, sin que una con¬ciencia iluminada me detuviera la memoria.
Pero ya no voy a moverme nunca más de aquí. Bajo sus ramos blancos voy a quedarme hasta la sangre de las cerezas.
No ha de pasar el tiempo si yo estoy vigilante. Y este árbol, guardado con mis sueños, no podrá traspasar la evolución de mi melancolía.

Fotograma de “Amour” de Michael Haneke

Tłum. Ada Trzeciakowska

Czereśnia.

13 kwietnia 1996

W niebieskiej piżamie chorego w stadium przezroczystości, mój ojciec, z okna, pokazał mi obsypaną kwiatami czereśnię rosnącą w przyszpitalnym ogrodzie. Powiedział do mnie: „Jak szybko obumierają kwiaty na naszym półwyspie”.
Teraz, rok później, stoję pod czereśnią białą jak wyrok jego serca. Każdego dnia zanim zacznę pracę zatrzymuję się pod jej bielą a ona oferuje mi pełny majestat swojego całunu.
Wiem, że za kilka miesięcy każdy kwiat owocowego drzewka stanie się czerwoną kroplą z połyskiem i nutą śmierci.
Czereśnie zbiorą taksówkarze i najzręczniejsi dozorcy.
Owoce przetrwają cztery lub pięć dni, aż w końcu zlecą się zgłodniałe madryckie ptaki, by połknąć to co kontempluję teraz z powolnością nieustannego żalu.
Od czasu tego niewymiernego dnia smutku, nie mogłam przejeść obok miejsca, gdzie stoi czereśnia, tak by rozświetlona świadomość nie zatrzymała pamięci.
Jednak nigdy więcej się stąd nie ruszę. Zostanę pod jej białymi gałęziami aż do krwi owoców czereśni.
Czas nie powinien płynąć, jeśli będę czuwać. A drzewo, zachowane wraz ze snami, nie będzie mogło przeszkodzić w powolnym rozwoju mojej melancholii.

Autor: Ada Trzeciakowska

Profesora de Lengua y Literatura. Licenciada en Filología Hispánica por Universidad de Breslavia. Máster en Literatura Española e Hispanoamericana en el Departamento de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Salamanca, con el proyecto fin de máster dedicado al cine lírico. Doctoranda en la misma universidad con la investigación centrada en la retórica del cine ensayo. Recientemente ha participado en los seminarios Pedagogías de la creación: vías para la transmisión del arte cinematográfico dentro del Festival DocumentaMadrid. Formada en cine documental con Patricio Guzmán en el curso organizado por la Asociación del Cine Documental DOCMA. Ha publicado varios artículos relacionados con el lenguaje audiovisual del film-ensayo y realizado el proyecto de investigación Zamora en el cine documental a la luz de la antropología visual. Autora de videocreaciones, poesía, cartas y microensayos audiovisuales.

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